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jueves, 4 de marzo de 2010

Contaminación transgénica del maíz es un “crimen de lesa humanidad”, según organizaciones

Un poco de juicio
Cobertura especial: los transgénicos nos roban el futuro
Radio Mundo Real y Biodiversidad, sustento y culturas
http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/54866

Contaminación transgénica del maíz es un “crimen de lesa humanidad”, según organizaciones.

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El conflicto terminará de dirimirse en tribunales internacionales. La liberación de los cultivos de maíz transgénico en México y el intento de legitimar esa práctica por parte de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) son duramente cuestionadas por decenas de organizaciones que están reunidas en la ciudad mexicana de Guadalajara, donde participan de las actividades paralelas a la Conferencia sobre Biotecnologías Agrícolas en los países en Desarrollo (donde participan las semilleras más importantes del mundo) .

Un comunicado de prensa difundido este domingo –firmado por la Red en Defensa del Maíz, la Vía Campesina Región América del Norte y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales- promete, sin más preámbulos, un “juicio campesino y popular” a los transgénicos

“El gobierno mexicano, contra la opinión y los intereses de la gran mayoría de la población, autorizó 24 permisos de siembra experimental de maíz transgénico en varios estados. Esto fue una provocación, porque desde todos las perspectivas, sean rurales, urbanas, campesinas, técnicas, científicas, han habido argumentos mostrando que no tiene sentido liberar maíz transgénico en el centro de origen”, argumentó Evangelina Robles, abogada e integrante del Colectivo Coa, que integra la Red en Defensa del Maíz.

Robles destacó el aporte de las organizaciones que llevan muchos años estudiando esta problemática, como Grain y Grupo ETC, y fue contundente al calificar la contaminación transgénica del maíz como un “crimen de lesa humanidad”, en tanto “estamos en el centro de origen del maíz, no sólo para México sino para todo el mundo”.

El documento de las organizaciones cita declaraciones de Eutimio Díaz, del pueblo indígena wixarika y militante de la Red en Defensa del Maíz desde su origen en 2001. “El maíz es parte de nuestra vida, de nuestra historia, economía, de quiénes somos. Lo cuidamos, lo crecemos y él nos hace crecer y nos cuida, nos da de comer y nos sostiene. Perder el maíz es muerte para los pueblos y a eso se dirige el gobierno permitiendo que las empresas transnacionales lo contaminen y se apoderen de él, es otra forma de guerra contra los pueblos indígenas y no lo permitiremos”, prometió.

El pasado 23 de febrero, Pat Mooney, premio Nobel Alternativo y director ejecutivo del Grupo ETC, renunció al comité asesor de la Conferencia de la FAO, al que se había incorporado luego que el organismo le prometiera un proceso “justo y equitativo”. “La FAO usó y abusó de mi nombre como miembro del comité para justificar dejar otras organizaciones fuera del proceso, sin recoger ninguno de los puntos críticos que expresé sobre los documentos”, enfatizó Mooney, que denunció la ausencia en los documentos oficiales de “elementos esenciales” científicos y socioeconómicos sobre la biotecnología y los transgénicos.

Otro activista, Octavio Rosas Landa, de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, aseguró que miles de campesinos mexicanos sufren la “contaminación y depredación” de sus territorios, recursos hídricos y biodiversidad, como consecuencia de la instalación de granjas industriales de cerdos, pollos y vacas, la minería y las grandes represas hidroeléctricas. Algo similar expresó Alberto Gómez Flores de la Vía Campesina, que salió al cruce de la FAO por afirmar erróneamente que la biotecnología y los transgénicos servirán para enfrentar el hambre en el mundo y la crisis climática.

“Parece que décadas de Revolución Verde no les han enseñado nada. Con agricultura industrial y químicos produjeron mayores volúmenes de algunos granos, pero el hambre en el mundo aumentó, hay más pobres, más desplazados, menos campesinos”, declaró

Mañana de tarde, en la plaza Escorza de Guadalajara, las organizaciones comenzarán el “Juicio campesino y popular a los transgénicos”, que tomará como insumos los testimonios de la audiencia y las expresiones culturales que se han vertido sobre el tema.

Radio Mundo Real y Biodiversidad, sustento y culturas

Entrevista a Ramón Vera Herrera: totalitarismo transgénico amenaza al mundo campesino
Cobertura especial: los transgénicos nos roban el futuro
Radio Mundo Real y Biodiversidad, sustento y culturas
http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/54866
En una audiencia pública, pequeños agricultores, indígenas y ambientalistas reunirán evidencias para conformar un nutrido expediente a ser presentado ante tribunales internacionales.

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«El caso sería la contaminación transgénica en México ―explicó Ramón Vera Herrera, de GRAIN México―, pero también tendríamos que citar el caso de la FAO, que está evidentemente haciendo promoción de las empresas biotecnológicas como solución, [...] que nos está queriendo decir que puede haber una convivencia entre lo biotecnológico, y lo nativo, lo natural».

La audiencia, a realizarse este martes y miércoles en la ciudad mexicana de Guadalajara, marcará el punto de mayor atención del encuentro de organizaciones de la sociedad civil Los transgénicos nos roban el futuro. Con las contribuciones recogidas las organizaciones también llevarán a cabo un juicio campesino y popular a los transgénicos.

«Por lo menos hay 1400 millones de personas que se dedican a la agricultura sembrando sus propios alimentos y además dan de comer al resto de la humanidad», señaló el activista. «A fin de cuentas lo que están diciendo es que la convivencia no importa tanto, cuando sabemos que es gravísima, que la contaminación va a ser un hecho y que todas las leyes colaterales están empujando a que haya una normatividad super estricta, muy totalitaria contra esta visión campesina de cuidado del mundo», afirmó Herrera.

Todo tipo de intercambio libre, el guardar semillas para luego obtener nuestros propios alimentos, «base de la autonomía, del autogobierno», podría ser penado en un futuro de semillas certificadas y homologadas por las grandes compañías agrocomerciales. Como en la peor ciencia ficción, la base alimentaria resguardada por miles de años sería criminalizada.

«En el caso de las comunidades campesinas indígenas, sobre todo las que están cercanas a la Red en Defensa del Maíz, ha habido un proceso de conciencia», dijo Herrera, y señaló: «La visión indígena, es diferente de la del agricultor comercial, porque para el campesino, el indígena, sembrar es un asunto de vida».

No es solamente «etnográfica o folclórica» la diferencia de la que habla Herrera. El referente de GRAIN dio un ejemplo de la percepción que las comunidades campesino-indígenas tienen sobre su vida y entorno: «Les importa mucho los detalles de lo cotidiano, del trabajo entre toda la comunidad para poder defender su maíz y en general sus semillas, su forma de ver el mundo, de cuidar el todo».

La Red en Defensa del Maíz surge a finales de 2001 y aglutina a comunidades que abarcan desde el centro al sur de México. «Hay algunas que son de campesinos mestizos y algunas redes de agricultores incluso orgánicos o sustentables», apuntó Herrera, y destacó que «el núcleo fuerte son las comunidades indígenas».

En cambio, hacia el norte del territorio mexicano las diferencias saltan a la vista, porque «ahí hay otra historia de colonización y, como tal, otra historia de trabajo en el campo», precisó. Son grandes extensiones de terreno donde la gente antes de la conquista era nómada y no poseía su siembra, «y se pudo implantar una agricultura del tipo comercial o del tipo industrial en los peores casos».

Es en esta última región donde el gobierno federal está «experimentando» con semillas genéticamente modificadas. La Red en Defensa del Maíz ha abierto un canal de encuentro entre campesinos e indígenas «donde pueden compartir sus saberes ancestrales de una u otra región y [...] defenderse de la invasión de los transgénicos», comentó Herrera.

Paralelo al camino que iniciara la red para fortalecer el intercambio ancestral de semillas nativas y defender la cosmovisión campesina, se aprobó una ley que, con el visto bueno de las grandes empresas, promueve la tecnología transgénica y su liberación al mercado.

«Implica leyes de semillas que promueven la privatización a través de patentes muy fuertes y la certificación de semillas, y por otro lado, tarde o temprano, [...] lo que quisieran es criminalizar el intercambio o incluso promover monitoreos», afirmó Herrera, quien prevé un escenario donde las semillas que no estén «normadas» o certificadas, como las semillas nativas, serán «erradicadas».

Para el activista es claro que «los transgénicos no son solamente una innovación tecnológica que falló o que no entienden que está mal». Al involucrar el hecho de homologar, patentar y registrar las semillas, criminalizan «las semillas libres que han sido la base de la agricultura campesina durante 10 mil años».

«Si nosotros como mundo, como pueblos, nos quedamos sin esas semillas libres, sin esos canales de confianza que significan saberes ancestrales, podemos estar en un grave problema, porque de ahí se vienen controles más tremendos [...], se avisora un campo controlado por militares», agregó.

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Entrevista a Camila Montecinos: «Controlar el mercado de alimentos es el mejor negocio posible»
Cobertura especial: los transgénicos nos roban el futuro
Radio Mundo Real y Biodiversidad, sustento y culturas
http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/55043
Con una conferencia pública, organizaciones campesinas, especialistas y ONG iniciaron en México el evento «Los transgénicos nos roban el futuro»

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«Si tenemos una planta, un grupo de plantas, y la comparamos con otro grupo a las cuales se les ha convertido en plantas transgénicas, las transgénicas van a producir siempre menos», dijo Camila Montecinos, de GRAIN Chile. «Ha sido comprobado a nivel de campo como por algunas investigaciones que dicen que esa disminución (del rendimiento) es de al menos un 10%». Con esta afirmación, la activista reveló una de las verdades «que no puedes dejar de saber» sobre la liberación a escala global de los cultivos transgénicos.

Durante la primera jornada de actividades paralelas a la Conferencia sobre Biotecnologías Agrícolas en los países en Desarrollo (ABCD-10), que comenzó ayer en Guadalajara, se presentaron algunas de las estrategias comerciales que están afectando la producción independiente de alimentos. Hasta el 4 de marzo, la realización en la ciudad mexicana de la conferencia de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) será repudiada por promover la aplicación de soluciones biotecnológicas al hambre global.

La Red en Defensa del Maíz, la Vía Campesina Región América del Norte y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales de México salieron al cruce del encuentro técnico que tiene lugar en el centro de origen del maíz. «Los transgénicos son un vehículo para obligar a utilizar ciertos agroquímicos», señaló Montecinos. «Han sido utilizados para aumentar el uso de ciertos agroquímicos; el glifosato es el caso más expandido», añadió.

En los países donde los organismos modificados genéticamente (OGM) están más presentes, como EE.UU., Argentina y Brasil, el uso de agroquímicos asociados a transgénicos ha aumentado en forma dramática. «Están asociados a patentes y a otras formas de propiedad intelectual que le dan el poder a las empresas ―explicó la activista―; venden las semillas para controlar absolutamente el proceso productivo y, crecientemente, el uso que se le va a dar a esa cosecha».

A pesar de la resistencia a los transgénicos por el temor a la contaminación, éstos se impusieron de hecho amparados por un discurso de las trasnacionales que la militante de GRAIN reprodujo: «Mira, ya contaminamos, ya no hay nada que hacer, la contaminación es irreversible y por lo tanto tienen que resignarse y aceptarla».

Luego de la primera de las estrategias desplegadas «la política que han seguido las empresas es que una vez que una planta ha sido contaminada [...] pasa a ser de su propiedad, porque los genes que contaminaron son de propiedad de ellos». En «términos prácticos» las compañías terminan ordenando la destrucción de esos cultivos. La lógica, dijo Montecinos, es que el que contamine sea el culpable. Y agregó: «Lo que se ha visto en México son situaciones de deformaciones de los cultivos que convierten a esas plantas en absolutamente improductivas».

Activistas, campesinos y especialistas responsabilizan a los gigantes de la biotecnología de impedir mayores investigaciones sobre los organismos modificados, pero incluso, con lo poco que se sabe, denuncian que las consecuencias ya son terribles: el metabolismo de las personas y seres vivos que consuman estos alimentos modificados resulta alterado. «Los estudios que han sido fuertemente reprimidos [...] muestran alteraciones en lo procesos de crecimiento de quienes consumen los transgénicos», precisó Montecinos, quien también es miembro del grupo editor de la revista Biodiversidad, sustento y culturas.

Asimismo, «se está promoviendo la plantación de farmocultivos que no van a ser alimenticios, sino que van a producir un conjunto de sustancias tóxicas para el consumo y el medioambiente», alertó. Toxinas, drogas y plásticos prometen, «desde el punto de vista de las empresas», tener un valor muy alto. «La FAO los está promoviendo como la gran oportunidad», acusó la activista. «El único escenario que uno se puede imaginar es que van a intentar designar áreas exclusivas para ese tipo de cultivos, expulsando los cultivos alimenticios».

Como la gente todavía tiene que seguir alimentándose, crece el temor a los llamados cultivos clandestinos, «lo cual es un absurdo», dijo Montecinos. «El servicio nacional de semillas de México pone como meta para el año 2015 que no solamente todas las semillas que se siembren sean certificadas, sino que estén bajo algún sistema de propiedad intelectual; eso significa prohibir las semillas campesinas».

México es otro laboratorio de la región donde las leyes de sanidad «imponen un conjunto de exigencias que no tienen ningún valor en seguridad de alimentos». Detrás se busca dejar a los procesos de producción y comercialización más pequeños y no industriales. Por ejemplo, refirió la activista, está la prohibición de vender leche cruda. «Los únicos que pueden vender leche no cruda son las grandes empresas; haces que los chicos dependan de los grandes o sencillamente que no puedan vender».

Mientras tanto, Montecinos concluyó que lo importante es conservar las semillas propias: «Este tipo de resistencias no es de una familia aquí y otra allá, sino que tienen que ser resistencias organizadas a nivel de comunidad y a nivel de organizaciones sociales».

Radio Mundo Real y Biodiversidad, sustento y culturas.

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Campaña Nacional de Firmas por el NO a la Minería Química a Cielo Abierto
y la Minería Nuclear en todas sus formas

Los ciudadanos del territorio argentino decimos NO a la minería química con la modalidad a "cielo abierto" y a la minería radiactiva en todas sus modalidades (cielo abierto o por galerías).

  • Pedimos la nulidad y derogación de la Ley de Inversiones Mineras (Ley Nacional 24.196) y normas complementarias.
  • Exigimos la derogación y anulación por parte de la República Argentina del "Tratado de Integración Minero Argentino-Chileno".
  • Reclamamos el cierre definitivo y la recomposición del ambiente, según el art. 41 de la Constitución Nacional, de todas las minas abandonadas y aquellas que están funcionando y no respetan la ley general del ambiente (ley nº 25675).
  • Pedimos previa autorización expresa para la utilización de recursos hídricos compartidos de las poblaciones de las provincias potencialmente afectadas por un emprendimiento minero que se expresarán por referéndum y demandamos la participación de la autoridad ambiental nacional en caso de efectos ínter-jurisdiccionales.
  • Pedimos se respeten estrictamente los principios ambientales preventivo, precautorio y de sustentabilidad contenidos en la ley general del ambiente y la sanción de caducidad de las concesiones mineras en caso de incumplimiento.
  • Reclamamos la detención y prisión de los empresarios mineros que contaminan el medio ambiente con sus delitos y la misma condena para los funcionarios públicos cómplices.
  • Denunciamos los planes nucleares que se fomentan desde el gobierno y enriquecen a los empresarios mineros que desarrollan emprendimientos mineros radiactivos.
  • Reclamamos expresa "Licencia Social" y participación ciudadana real y efectiva previas a los procesos de autorización de actividades mineras.

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